miércoles, 15 de abril de 2015

La verdad es que no son pocos los problemas originados por el hecho de relacionar un concepto con el otro tanto dentro como fuera de nuestro colectivo. El principal manual de psicodiagnóstico en la actualidad, el DSM-IV, define de la siguiente manera a la parafilia: Las parafilias se caracterizan por impulsos sexuales intensos y recurrentes, fantasías o com-portamientos que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales. Estos trastornos producen malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Las parafilias incluyen el exhibicionismo, el fetichismo, el frotteurismo, la pedofilia, el masoquismo sexual, el sadismo sexual, el fetichismo transvestista, el voyeurismo, y la parafilia no especificada. Como puede apreciar el lector de este artículo el concepto de parafilia es algo estrictamente biológico y no social, se limita a describir y catalogar los comportamientos sexuales que se salen de la normalidad, entendiendo esta como el acto sexual necesario para engendrar a un ser humano y perpetuar la especie. Saber separar lo biológico de lo social es algo fundamental para entender cualquier tipo de sexualidad humana. Lo que entendemos como sexualidad biológica acabamos de describirla pero,¿Qué es la sexualidad desde el punto de vista social?: La capacidad o la libre elección para efectuar el acto sexual con o sin fines reproductivos, con una persona de nuestro agrado independientemente de su sexo de la forma o formas que ambos consideremos mas placentero y de mutuo acuerdo. Dentro de la sexualidad social (acuñemos este término para diferenciar de la biológica) tienen cabida la homosexualidad, la heterosexualidad y otras conductas sexuales como las que el DSM-IV describe como parafilias siempre que sean consensuadas y cumplan unos requisitos de los que hablaremos mas adelante. El grado de tolerancia y apertura a conductas sexuales que se salen de lo estrictamente biológico es directamente proporcional al de madurez de dicha sociedad y un claro ejemplo de esto es el hecho de que a finales del siglo XIX, en algunas sociedades se considerase pecado y una aberración mantener una relación sexual con una postura que no fuese la del misionero. Si se consideraba una aberración esto, que está dentro de la normalidad biológica, puede imaginarse el lector como se consideraban todas las demás opciones sexuales. El no saber diferenciar entre los dos tipos de sexualidad o desconocer directamente la sexualidad social, ha sido la causante no solo de la marginación de los practicantes de estas otras opciones sexuales sino que por un proceso que la antropología llama endoculturación (proceso mediante el cual, la generación mas antigua transmite sus formas de pensar, conocimientos, costumbres y reglas a la generación mas joven) esta marginación se va transmitiendo de generación en generación. Afortunadamente los prejuicios transmitidos endoculturalmente, van diluyéndose o suavizando por diversos motivos, entre ellos que el nivel de formación y cultura de las nuevas generaciones es mayor que el de las anteriores y este hecho, entre otros, produce una apertura mental que permite que la tolerancia social aumente no queriendo esto decir que una sociedad ya esté total y absolutamente receptiva a estas otras opciones sexuales sino que algunas de ellas van normalizandose ,(al menos de cara a la galería, otra cosa es lo que piense una persona interiormente) como es el caso de la homosexualidad. Este proceso de endoculturación, por los motivos que hemos descrito anteriormente, hace que personas ajenas a nuestro colectivo relacionen el BDSM con prácticas sexuales sado-masoquistas enfermizas como algo sobre lo que el practicante de dichas prácticas no tiene control y como una enfermedad mental, causando el rechazo por parte de la sociedad de nuestro colectivo y haciendo que la normalización de nuestra forma de vida esté todavía lejos de ser efectiva. En este punto me gustaría hacer una aclaración, hasta ahora el lector habrá observado que solo he enfocado el aspecto sexual del BDSM y quisiera aclarar que lo he hecho por el simple motivo de que es lo único que une el concepto de parafilia, sexualidad social y el propio BDSM. Pero como sabemos todos dentro de nuestro colectivo, el BDSM es un abanico muy amplio y los integrantes de nuestro grupo tenemos muchas y muy diversas formas de entender esto, cada una muy válida y respetable y que van desde meras prácticas sexuales hasta una forma de vida. Teniendo en cuenta esto y también por transmisión de una generación a otra, cuando intentamos explicar a personas ajenas al BDSM que los que entendemos como una forma de vida lo que engloban dichas siglas somos partidarios del sometimiento voluntario de una persona a otra por una serie de motivos que todos conocemos, corremos el peligro de que nos tachen de machistas (incluso cuando les intentamos hacer ver que este sometimiento no tiene nada que ver con el género de una persona y que hay hombres que se someten a mujeres) y dictatoriales. Hasta ahora hemos hablado de personas ajenas a nuestro colectivo, pero, ¿Qué sucede cuando una persona no sabe que es Dominante o sumisa pero siente eso en su interior sin saber reconocerlo? En el peor de los casos que sienta tal conflicto interno por la educación recibida ,de la que hemos hablado con anterioridad y lo que siente en su interior, que acabe en la consulta de algún psiquiatra o psicólogo que lo trate como un parafílico en el primero de los casos, ya que los psiquiatras son médicos y estos tienen un concepto muy fisiológico de los problemas mentales o que intente reconducirlo socialmente en el caso del segundo porque dentro del colectivo laboral de los psicólogos ,como en todos, hay gente mas profesional y menos profesional y también menos abiertos de mente (esto considero que es requisito imprescindible para ejercer dicha profesión) y menos. En el mejor de los casos, esta persona tras pasar por ese periplo o sin hacerlo, puede dar con un grupo de practicantes de BDSM que hagan que desaparezca este conflicto al dar una idea de normalidad al hacerle ver a esta persona que hay mas gente con su forma de entender esto y que eso no les impide llevar una vida normal. Acabamos de dar con un concepto clave en este momento, muchas personas dentro de nuestro colectivo se preguntan si por ejercer prácticas sexuales sadomasoquistas son parafilicos o no, otros, los menos,( ya que una vez elegida esta opción de vida, dichas personas es mas probable que dejen de plantearse estas cuestiones), si por ejercer dominio sobre alguien o verse sometido a dicho dominio son dictatoriales e intransigentes los primeros o misusválidos emocionales los segundos. A ellos les dirijo una serie de preguntas orientativas para que salgan de esa duda: -¿El efectuar dichas prácticas le impide llevar una vida normal entendiendo por normal que pueda trabajar, dedicar tiempo a su familia y amigos y a disfrutar de sus hobbys? -¿Le impide ser feliz o que sean felices sus personas queridas? Si la respuesta a dichas preguntas es no, usted es una persona total y absolutamente normal que ha elegido una opción sexual y de vida tan válida como otra cualquiera. Si la respuesta es si, póngase en contacto con un profesional de nuestro colectivo a través de este. Dentro del BDSM hay personas de muchos ámbitos sociales y profesiones, entre ellas la psicología y estoy seguro de que podrán ayudarle a enfocar esto de la mejor manera posible. 


CBDSM1
Tanque_72 

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