miércoles, 18 de febrero de 2015

              10- ¿Cómo puedo iniciarme en el BDSM?
¿Te atrae?, ¿lo sientes?, ¿te gusta?, ¿te sientes cómodo con estas fantasías?, ¿tienes ganas de desarrollarlas y experimentarlas? Pues adelante, pero sin precipitarte y sin dejarte llevar por impulsos momentáneos. Vas a disfrutar intensamente, pero tómate tu tiempo y actúa reflexivamente. Avanza gradualmente, tantea. Busca información en internet, lee –tanto textos de ficción como de no ficción-, visualiza imágenes o películas, fantasea y explora tus propias reacciones para ir descubriendo lo que más te gusta, lo que te atrae pero a la vez temes, lo que decididamente rechazas, dónde situarías tus límites, cual sería tu rol, etc. Una vez lo tengas mínimamente claro puedes empezar a relacionarte. No hay escuelas de BDSM pero sí grupos y personas experimentadas dispuestas a ayudar a los novatos, aunque al fin y al cabo lainiciación al BDSM es en buena medida un proceso de autoaprendizaje y de autoconocimiento. Los foros de internet, los chats, los grupos o las comunidades virtuales son un medio idóneo para las primeras tomas de contacto. La costumbre es entrar en ellos adoptando un seudónimo o nickname, algo habitual en todos los chats. En el mundo BDSM la mayoría de la gente suele identificarse por su nick(sin ir más lejos, este texto lo firmo con el mío).
Introdúcete, observa comportamientos, pregunta sin temor pero educadamente, asiste a charlas y tertulias virtuales, habla con las personas o grupos que te inspiren más confianza, pasa de las habladurías que por desgracia abundan y cuando te sientas mínimamente afianzado trata de interactuar con otras personas, experimentar sensaciones y familiarizarte con ellas. Luego ya verás si estás dispuesto a adentrarte en el BDSM de verdad. No te comprometas a nada ni con nadie hasta que no estés seguro de lo que quieres y sobre todo se honesto y evita generar falsas expectativas, en los demás y contigo mismo. 
Si en los chats te identificas como sumiso o sumisa novato/a, enseguida te lloverán propuestas de gente que querrá ser tu Amo y pasar a la acción. Este tipo de gente que tiene prisa no es recomendable para una primera experiencia, ni siquiera en internet (es bastante común que este tipo de gente empiece diciéndote, de buenas a primeras, que te arrodilles por el simple hecho de ser ellos dominantes y tu sumiso/a). Es mejor prestar atención a la gente que se muestre dispuesta a enseñarte. Desconfía asimismo de las personas que en nombre del BDSM te impongan cosas que te desborden o que hagan que te sientas forzada, así como de las personas excesivamente celosas, manipuladoras, tramposas o poco respetuosas, que en internet las hay como en todas partes.

Ser dominante no implica ser desconsiderado o grosero, si no todo lo contrario, igual que ser sumiso sumisa no te obliga a servir a todos los dominantes que se crucen en tu camino.

Si finalmente te decides a adentrarte en el BDSM real una buena forma de empezar es participar en alguna quedada, cena o encuentro, como los que organizan los grupos de internet. También existen clubs y locales especializados donde a menudo se organizan fiestas, tertulias o actividades. Los podrás localizar con relativa facilidad preguntando en los foros, grupos o a personas bien relacionadas. En estos locales también podrás encontrar muebles, utensilios y cosas para disfrutar del BDSM puesto que generalmente disponen de una sala de juego o mazmorra. El 24 de julio, con motivo del día internacional del BDSM, se suelen convocar bastantes eventos en todas las ciudades donde existen grupos mínimamente organizados. Esta puede ser una buena ocasión para una primera toma de contacto y empezar a conocer gente cara a cara.

Si tienes una relación estable y deseas desarrollar estas fantasías con tu pareja, asegúrate bien de que realmente le gusta. Es difícil atraer hacia el BDSM a personas que no lo sienten. Si recurres a los servicios de profesionales ten en cuenta que nada te garantiza que tengan un conocimiento del BDSM superior al que pueda proporcionarte, sin mediar interés económico, una persona experimentada.

Si vas a quedar a solas con alguien, que la primera cita sea sólo para tomar café y en un lugar público y concurrido. No des tu número de teléfono a quien no esté dispuesto a revelarte el suyo. Rechaza, al principio, las citas a ciegas o las propuestas que te exijan más de lo que tú estés dispuesto a dar. No sigas adelante si te sientes presionado. Infórmate acerca de las precauciones aconsejables ante una cita (la alarma silenciosa, por ejemplo). Si acudes a ella seguro y relajado, podrás disfrutarla mucho más. 

A medida que te vayas adentrando en el tema ve formando tu propio ajuar acorde con tus gustos y fantasías. Si eres dominante, procura llegar a los primeros encuentros o sesiones teniéndolos bien planificados. Asimismo, procura ampliar y perfeccionar progresivamente tu conocimiento de las técnicas. Cuando ya acumules experiencia, atiende a los principiantes como te atendieron a ti cuando te iniciabas o como te gustaría que lo hubieran hecho.
9- Esto del BDSM me atrae: ¿soy un bicho raro?
¿De verdad que has pensado esto? Pues quítatelo ya de la cabeza.
De todas formas te diré, por si de alguna manera te tranquiliza, que este es un pensamiento relativamente frecuente. La antigua confusión entre BDSM ysadomasoquismo patológico ha hecho y todavía hace mucho daño, a pesar de los esfuerzos reiterados por transmitir información seria sobre el tema (tanto desde sectores comprometidos como desde el ámbito académico) y de la progresiva normalización de las sexualidades alternativas.
Tampoco ayuda mucho la imagen del BDSM que puntualmente se refleja en algunos medios de comunicación y en determinados programas de televisión de gran audiencia, que a veces se apoyan en el viejo prejuicio de que el BDSM es el colmo de la perversión, cargándolo de dramatismo, explotando su aura de cosa prohibida y dando más notoriedad a los que viven profesionalmente del tema que a la gente que lo disfruta tranquilamente en la intimidad sobre la base de la complicidad, el cariño y el afecto mutuo. Obviamente, los primeros siempre estarán más interesados que los segundos en aparecer en los medios. Más de una vez hemos visto y escuchado programas que utilizan el BDSM de forma descaradamente sensacionalista o burlona. No es raro, por desgracia, que gente bedesemera (o presuntamente bedesemera) aparezca en shows televisivos entremezclada con frikis del más diverso pelaje, presentada como si perteneciera a alguna extraña secta de encapuchados.
Hay personas que no conocen ni sienten el tema y que sinceramente piensan, desde su desconocimiento, que es cosa de gente un poco rara o frustrada, para la que el BDSM sería un último recurso para encontrar pareja. Cuando se toma contacto con él y se profundiza mínimamente en su conocimiento se comprueba enseguida que los tópicos y los estereotipos que circulan por ahí no se ajustan a la realidad. Más bien se alejan considerablemente de ella. La gente que practica BDSM es gente normal y corriente y la base social y cultural del mundo BDSM es amplia, heterogénea y extraordinariamente diversa.

Enlace a los resultados de una encuesta (2011-2012) sobre la experiencia BDSM centrada principalmente en el ámbito hispanoamericano.
No es menos cierto que la gente del BDSM acostumbra a ser prudentemente discreta y que raramente explicitará públicamente sus gustos si sabe o intuye que no se encuentra en un entorno favorable.

Debido a connotaciones culturales, religiosas, a la presión social, etc. también hay personas que tratan de ignorar, minimizar, rechazar o silenciar la atracción que en algún momento sienten por el BDSM o alguna de sus manifestaciones y que incluso se culpabilizan por tener este tipo de fantasías, considerándolas negativas.
Bastantes personas confiesan que su toma de contacto con el tema no estuvo exenta de ciertos conflictos internos. Por un lado les atraía fuertemente, pero por otro lado estaban ahí los temores y los prejuicios ancestrales. Por lo tanto no es tan extraño que surja la pregunta ¿soy un bicho raro?
Pues no. De ninguna manera. Este no es un gusto mayoritario. Para disfrutarlo hay que sentirlo y no todo el mundo lo siente. Pero no es nada raro, ni mucho menos.
Según datos del prestigioso Kinsey Institute, en los Estados Unidos, entre un 5 y un 10 % de la población practica BDSM aunque sea ocasionalmente. Asimismo, un 14 % de hombres y un 11 % de mujeres tuvieron en algún momento experiencias sexuales con toques BDSM. Más todavía: un 11 % de hombres y un 17 % de mujeres jugaron alguna vez con ataduras.
El mismo Kinsey Institute constata que la incidencia de trastornos psicopatológicos, depresión, ansiedad, etc. entre las personas que practican BDSM no presenta diferencias significativas con respecto a su incidencia entre el conjunto de la población. O sea, que la gente que practica BDSM no es gente trastornada.
En España, según un estudio sobre actitudes y prácticas sexuales realizado por el CIS Centro de Investigaciones Sociológicas (estudio 2738, de 2008) un 4.8 % de las personas que usan juguetes para sus relaciones sexuales declaran que utilizan cosas para atar como esposasgrilletes, arneses o cuerdas.
El mismo estudio ofrece datos interesantes sobre el consenso, una de las bases sobre las que se fundamenta la práctica del BDSM. Un 50.6 % se muestra muy de acuerdo con esta frase: Mientras no se haga daño a nadie, y se trate de adultos que consienten libremente, nadie tiene por qué decir qué es lo que se puede o no hacer en una relación sexual. Otro 43.1 % dice estar bastante de acuerdo. La suma de los muy de acuerdo y los bastante de acuerdo alcanza el 93.7 %.
En la misma onda, un 45.7 % dice estar muy de acuerdo con la frase En una relación sexual vale todo, siempre que los dos estén totalmente de acuerdomientras que el 46.0 % está bastante de acuerdo.
También refiriéndose a España, el informe Durex sobre bienestar sexual GSWS de 2007-2008 atestigua que un 2 % de encuestados practica BDSM y que a un 4 % le gustaría incorporarlo a su vida sexual (en el informe Durex 2012 esto último se sitúa en el 3%). Según la misma encuesta, a nivel global, el porcentaje de personas que practican BDSM, tanto hombres como mujeres, asciende al  3 %.
Extrapolando estos datos (4 % de personas que desearían probar el BDSM y 2% de practicantes) podría suponerse, por ejemplo, que en un avión con 150 pasajeros a bordo, podrían encontrase unas 6 personas interesadas por el BDSMy hasta 3 practicantes, que no es poco. O que en un centro de trabajo o en un aula universitaria de unas 50 personas podría haber por lo menos otra, además de ti, que fantasea con el tema.

O sea: no estás solo con tus fantasías BDSM. Hay mucha más gente completamente normal, como tú, que comparte estas fantasías, aunque a lo mejor no se atreve a llevarlas a la práctica o a expresarlas abiertamente.
No lo atestigua únicamente el análisis sociológico. Indicio evidente del profundo arraigo de las fantasías BDSM es por ejemplo su utilización como recurso publicitario, algo relativamente frecuente. En la publicidad, movida por una industria potentísima que suele apelar a las emociones y los instintos básicos para vehicular sus mensajes, no es difícil encontrase con guiños bedesemeros. Y no sólo en los anuncios. También en el ámbito de otras industrias no menos potentes, como la de la moda o la del espectáculo. Son sobradamente conocidos los toques fetichistas y BDSM que adornan las canciones, los shows y los videoclips de artistas como MadonnaLady GagaChristina Aguilera,Rihanna, etc.
La estética fetichista y la parafernalia que suele envolver las fantasías BDSMresulta tremendamente atractiva. Aunque lo que se ve en fotografías y películas son sueños que poco tienen que ver con el BDSM real, constituyen un potente llamador, al igual que determinadas películas, cómics u obras literarias que se aproximan al tema o se centran en él. Su belleza posee un extraordinario poder de seducción.

8- ¿Cuáles son los símbolos del BDSM?

El BDSM tiene una simbología propia y unos determinados referentes culturales. Por esto se dice, a veces, que existe una cultura BDSM o que el BDSM constituye una subcultura. No obstante, me parece necesario precisar que de ninguna manera se trata de una simbología o de una cultura herméticas, sólo para iniciados, puesto que el BDSM no constituye ninguna secta o grupo cerrado. Para practicarlo no hay que militar en ningún grupo, comunidad, etc. ni hay que superar ningún ritual iniciático o practicar determinadas liturgias. Te bastará con tu propia fantasía, las ganas y una pareja cómplice.

Es cierto que antaño, sobre todo antes de que existiera internet, el mundo BDSM vivía como en las catacumbas y, allí donde las había, las comunidades bedesemeras eran como núcleos muy cerrados. Para aquellas comunidades, la adopción de unos símbolos de identidad específicos era necesaria para reivindicarse y fortalecer el sentimiento de comunidad. En la actualidad, superada la etapa resistencial (aunque sin haberse alcanzado la normalidad, ni mucho menos), el BDSM se puede vivir de forma bastante más desinhibida y el valor de la simbología identitaria se ha relativizado bastante en beneficio de los referentes culturales.

El triskel es ampliamente reconocido como símbolo genérico del BDSM. Se trata de una variante del triskel céltico, con algunos detalles que lo singularizan.
Si ves a alguien que luce un anillo inspirado en el que aparecía en la películaHistoria de O es muy posible que se trate de una persona implicada en una relación BDSM. Este anillo consiste en un aro con una argollita que puede recordar un collar en miniatura.
 
Además de símbolos identificadores como los que acabo de mencionar, algunos aspectos de las relaciones BDSM están impregnados de simbolismo. Por ejemplo, cuando una persona dominante impone formalmente el collar a susumiso o sumisa (la llamada “collarización”). O cuando una pareja formaliza su enlace (para lo que existe un ritual específicamente BDSM: la ceremonia de la rosa).
La forma de hablar y de comportarse una persona sumisa ante su dominante, al igual que su gestualidad o determinadas posturas, también pueden obedecer a determinadas normas de etiqueta o protocolo BDSM, con un significado específico que cada pareja puede adaptar a sus propios gustos o circunstancias particulares. 

En cuanto a la forma de vestir, aunque no hay nada prescrito, es bastante frecuente la asociación entre el BDSM y una estética fetichista protagonizada por las prendas de cuero o látex, los corsés, los zapatos de tacón de aguja, lasbotas altas, etc. Es frecuente que en fiestas y encuentros BDSM se exija indumentaria de cuero o látex o, como mínimo, vestir de negro (a esto se le llama “ir de código” o dresscode).
El día 24 de julio (24/7) se celebra el día internacional del BDSM. Desde 2009 se celebra también, durante el mes de enero, el International Fetish DayExiste asimismo un día internacional del spanking consensuado.

Señalaré, por último, que el BDSM encuentra referentes en numerosas obras literarias, películas, cómics, canciones, etc. entre las cuales, por mencionar sólo una, destacaría la novela Historia de O y su correspondiente versión fílmica, anteriormente aludida. Recientemente (2011-2012) ha tenido un gran éxito comercial y un gran impacto mediático la trilogía Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James, en la que el BDSM forma parte de la trama. En webs, foros y blogs dedicados al tema podrás encontrar, con relativa facilidad, listas de libros, películas, canciones, etc. relacionadas con el BDSM.
7- ¿Es el BDSM un juego sexual?
¿Juego? Como ya dije, en la medida que es algo que se practica por placer obedeciendo a unas determinadas reglas, el BDSM puede entenderse como un juego. A veces ha sido comparado con los juegos de rol, precisamente a causa de la importancia que los roles dominante y sumiso tienen dentro del BDSM, al igual que la puesta en escena de las situaciones.
A los utensilios y objetos que se usan para las prácticas BDSM se les suele denominar “juguetes”.
Sin embargo, el BDSM no es un juego banal, por todo lo que implica (toma de conciencia, consenso entre las partes, compromiso, prevención de riesgos, responsabilidad, ética, liberación de pulsiones muy intimas, etc.). De hecho, hay personas que viven intensamente el BDSM a las que la analogía con el juego no satisface. Para estas personas el BDSM es una filosofía o un estilo de vida.
¿Sexual? El BDSM se considera una forma de sexualidad alternativa puesto que implica la búsqueda de placer erótico, aunque no circunscribe esta búsqueda a la componente genital. Para muchas personas que practican BDSM el objetivo no es acabar echando un polvo si no alcanzar un estado de excitación prolongado. Durante una sesión BDSM muchas partes del cuerpo pueden convertirse en fuente de estímulos placenteros. Asimismo, los sentidos cobran un protagonismo destacado. No menos relevantes que los estímulos sensoriales son posiblemente los estímulos mentales que el BDSM proporciona. Por las dosis de creatividad e imaginación que requiere su puesta en práctica y por qué permite explorar y liberar instintos, morbos y fantasías en dosis muy elevadas y al fin y al cabo alcanzar placeres de gran intensidad.
Placer sublime, sexo extremo o sexo gourmet, son algunas formas interesantes de adjetivación del BDSM.
En los ambientes BDSM se suele hablar de “gente vainilla” para referirse a las personas que practican sexo convencional. Se dice que es como quien se conforma con un sencillo helado de vainilla pudiendo elegir entre los más variados y exquisitos gustos y sabores.
Hay personas que practican BDSM sin contacto físico, permaneciendo sólo en un plano virtual o manteniendo relaciones a distancia, por internet, la vía por la que una mayoría se acerca a la experiencia BDSM. Algunos permanecen en este plano, porque no siempre es posible ir más allá. Al fin y al cabo es una opción tan válida (aunque seguramente no tan gratificante ni tan completa) como la de aquellas otras personas que pueden vivirlo en plenitud.
Una relación BDSM 24/7 es la que se vive 24 horas al día, 7 días a la semana, es decir, permanentemente, lo cual se puede entender y llevar a la práctica de formas muy diversas.
Entre la fantasía virtual y el estilo de vida 24/7, el BDSM se puede disfrutar de muchas formas y con muy variados matices e intensidades. El BDSM da mucho juego y proporciona mucho placer.
6- ¿BDSM o sadomasoquismo?
BDSM es un concepto puesto en circulación a principios de los años noventa del siglo XX en relación con la reivindicación en positivo de las sexualidades alternativas. Sadomasoquismo, en cambio, es un concepto antiguo, acuñado en el ámbito de la psicopatología y con muchas connotaciones peyorativas.
Por esto es preferible hablar de BDSM en lugar de sado, sadomasoquismo, sado-maso, SM, etc.
Por esto y también porque BDSM es un concepto mucho más amplio y que abarca e interrelaciona muchas más cosas, tal como ya he señalado. El SM es sólo una parte del BDSM.
Y sobre todo: las fantasías y las prácticas que tienen cabida dentro del BDSM, dado que se trata de algo basado en el mutuo consentimiento y en la búsqueda de placer, están lejos del alcance del sadomasoquismo patológico.
Por todo esto es preferible hablar de BDSM.
5- ¿Qué riesgos implica el BDSM?

A medida que una pareja se va adentrando en estas prácticas y expandiendo su fantasía aparecen algunos riesgos. Pero no hay que dramatizar. De ninguna manera se trata de riesgos inasumibles para una gran mayoría de personas y físicamente no son mayores que los que implican determinadas prácticas deportivas, por ejemplo. Son riesgos que no deben ser ignorados ni despreciados, pero que pueden prevenirse y minimizarse perfectamente si se identifican convenientemente y si se actúa con prudencia, sensatez y cautela.

Si cuando se habla de BDSM se hace énfasis en los riesgos no es tanto por la gravedad de éstos como para subrayar lo fundamental: el BDSM ha de ser seguro y debe practicarse responsablemente, con pleno conocimiento de lo que se trata y de lo que implica.

En este sentido, otra de las reglas o principios éticos fundamentales del BDSM es el llamado RAC o RACSA, acrónimo, este último, de riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa (traducción bastante libre del inglés Risk Aware Consensual Kink, acrónimo RACK, literalmente “perversión consensuada, consciente del riesgo”). El RACSA establece la obligatoriedad de conocer los riesgos que implican las diversas prácticas BDSM y de prevenirlos adecuadamente, siempre dentro del marco de una relación voluntaria y plenamente consentida.

La prevención de los riesgos es prácticamente inseparable del conocimiento de las técnicas. Es evidente que no se puede atar a una persona si no se sabe, por ejemplo, cuales son los nudos apropiados para no lesionarle o hasta donde se pueden forzar sus articulaciones. Igual que no se puede hacer una sesión despanking desconociendo las técnicas y el manejo de los instrumentos apropiados o qué partes del cuerpo son adecuadas para recibir unos azotes con los que no se trata de hacer daño si no, insisto, estimular a la pareja y encontrar placer.

De la misma forma que ambos componentes de la pareja han de ser conscientes de los riesgos que implican sus prácticas para prevenirlos, es igualmente imprescindible, fundamental, que compartan el conocimiento de los límitesrespectivos y el compromiso mutuo de respetarlos. Saber hasta dónde se desea llegar para no sentirse forzado o para no encontrarse ante situaciones indeseadas. Las líneas rojas que no se desea traspasar o las cosas que se prefiere explorar con mucha cautela antes de decidir si merece la pena adentrarse en ellas para encontrar más placer.

Hay que conocer los riesgos, respetar los límites y por supuesto tomar todas las precauciones y medidas de seguridad necesarias en función de las prácticas que se vayan a llevar a cabo. Si tu pareja confía en ti y se siente segura contigo será mucho más fácil que os concentréis en lo esencial: disfrutar. Una comunicación fluída con la pareja es la mejor forma de generar este clima de confianza.

Frecuentemente el BDSM no se practica con la pareja estable si no con parejas ocasionales o en el marco de relaciones informales, incluso abiertas a terceras o cuartas personas. Esto puede ser un factor de riesgo por lo cual también es importante tomar precauciones en este sentido y profundizar tanto como sea posible en el conocimiento mutuo. Aunque esto es algo de sentido común, no está de más recordarlo.

Un riesgo al que están expuestas las personas recién llegadas al BDSM vía chats, foros, etc. es el de encontrase ante situaciones no deseadas, quizás por haber querido ir demasiado deprisa o por haber confiado en personas que no merecían esta confianza. Por desgracia la gente indeseable existe fuera y dentro del BDSM y por esta razón es importante informarse, no dejarse llevar por impulsos, no precipitarse y hablar mucho con la otra persona y a poder ser con otras de su entorno antes de entablar una relación. 

Además de riesgos físicos, el BDSM puede implicar riesgos sicológicos o emocionales si se practica en el marco de relaciones faltas de sensatez. De todos modos, los riesgos sicológicos o emocionales no derivan de las prácticas BDSM propiamente dichas si no de las personas que las llevan a cabo y de la forma como se plantee su relación. Una buena compenetración con la pareja, el sentido común, la prudencia y una actitud honesta y realista (es decir, ajustada a la realidad, no fantasiosa) son probablemente los mejores antídotos ante este tipo de riesgos.

Por último quisiera señalar que un factor de riesgo nada desdeñable para los practicantes del BDSM son los prejuicios sociales alrededor del tema. Algunas veces hemos visto como personas conocidas han sido denigradas o puestas en la picota en los medios tras haberse hecho públicas sus prácticas BDSM privadas (incluso violando su intimidad en aras del sensacionalismo).

4- ¿Qué significa SSC?
SSC es el acrónimo de SensatoSeguro Consensuado (traducción aproximativa del inglés Sane, Safe, Consensual).
Una de las formas de explicar el BDSM es por analogía respecto al juego, en la medida que es algo que se practica por placer obedeciendo a unas determinadas reglas. El SSC se ha convertido en una de las reglas o principios éticos fundamentales del BDSM, probablemente el más importante.
SSC significa, sustancialmente, algo del más elemental sentido común: como cualquier otra relación, el BDSM ha de ser disfrutado de forma voluntaria, plenamente consentida, responsable y conscientemente asumida por ambos componentes de la pareja.
De no ser así no sería algo que se hace por placer si no algo insano y tal vez peligrosamente parecido al abuso, la violencia o el maltrato, que son cosas execrables, repugnantes y que además están fuera de la ley.
Nadie puede escudarse en el BDSM para llevar a su pareja hacia terrenos no deseados por ella. Un cachete, un azote, un pellizco, una palabra fuerte, etc. no serán nunca BDSM si no existen el consentimiento, las ganas, la voluntad y el acuerdo para que lo sean.
El BDSM ha de ser voluntario, consentido y responsable. Confianza mutua, sensatez, prudencia y cautela son por otra parte la garantía de un BDSM seguro, además de una comunicación fluída dentro de la pareja. A continuación hablaremos sobre los riesgos y la seguridad en el BDSM.

3- ¿En qué consiste la D/s?

Como acabamos de ver, la Dominación sumisión, Ds o D/s es una de las facetas del BDSM. La destacamos porque posiblemente sea la más transversal, la más entrelazada con las demás prácticas BDSM.
La gran mayoría de actividades BDSM se plantean como situaciones D/s en las que uno de los componentes de la pareja asume un rol dominante mientras que el otro le cede el control, asumiendo un rol sumiso. Por eso las relaciones BDSM han sido definidas como relaciones de cesión de poder o de intercambio de poder.
La persona dominante es la que asume el control, o sea, la iniciativa y la responsabilidad de dirigir la búsqueda del placer dentro de los límites consensuados con su pareja. A la persona dominante le corresponde administrar los deseos de la persona sumisa y encontrar formas creativas e imaginativas de desarrollar las fantasías BDSM compartidas. El placer de la persona dominante radica en la erotización de una mezcla de sensaciones como poder, control, transgresión, vértigo, libre expansión del deseo contando con la entrega y la complicidad de la persona sumisa, etc.
Sinónimos de dominante son: Amo/Ama, Señor/Señora, Master/Mistress, Dom/Domme, Dómina o Dominatrix, Top, etc.
La persona sumisa es la que voluntariamente cede el control a su dominante en una escena BDSM y se entrega a él porque confía y tiene la certeza de que sus propios límites y los términos consensuados van a ser respetados. Los testimonios personales de muchas personas sumisas suelen coincidir en que su mayor satisfacción radica en la entrega, en el abandono de sí misma y en complacer al dominante. Sumisión no significa pasividad. Al contrario, requiere buenas dosis de complicidad y de sutileza para interactuar de forma proactiva con la persona dominante, insinuando, sugiriendo, provocando, seduciendo, estimulando, excitando...
Sinónimos de sumiso/sumisa son sub o bottom. Una cuestión muy debatida en foros y tertulias sobre el tema es la diferencia entre sumisión y esclavitud, si es que existe. O bien si “esclavo” o “esclava” son aceptables como sinónimos de “sumiso” o “sumisa”.  A mi juicio, la respuesta es obvia: la esclavitud fue felizmente abolida hace mucho tiempo pero mientras se trate de BDSM y por lo tanto de algo consensuado, la persona sumisa puede ser llamada de la forma que mas guste. Se trata, al fin y al cabo, de incorporar el lenguaje al juego BDSM como un elemento generador de estímulos. En este sentido “esclavo” o “esclava” son palabras muy sugerentes.
Otros elementos generadores de estímulos que, como determinadas palabras o vocabulario, contribuyen a alimentar las fantasías y a enriquecer el juego BDSM, son los contratos de sumisión (documento sin ningún valor efectivo por el que la persona sumisa verbaliza la entrega a su dominante), ciertas reglas o pautas de comportamiento de ficción (como las 55 reglas de oro de una esclava que puedes encontrar aqui mismo, en el BdeWM), algunas formas de protocolo yetiqueta (por ejemplo, la persona sumisa dirigiéndose a su dominante llamándole Amo/Ama, Señor/Señora), etc. Pero nada de esto es obligatorio y todo depende de la intensidad que busque cada pareja, de sus gustos y de las fantasías que desee vivir, así como del nivel de formalidad con el que quiera desarrollar su relación.
Huelga decir que las relaciones BDSM, por muy formales que sean, no están reñidas ni con el sentido del humor ni con la seducción, la ternura, las caricias, los besos o el cariño, si no todo lo contrario. Y que una persona asuma un rol dominante o sumiso dentro del BDSM no implica, ni mucho menos, que lo sea o tenga que serlo fuera de él. Con frecuencia es justamente lo contrario.
Dos son los roles propios de una relación D/s, dominante y sumiso, aunque hay personas, y no pocas, que alternan ambos roles y que disfrutan plenamente de cada uno de ellos, según las situaciones. Son las personas denominadasambivalentes, versátiles o switch (uno de cuyos significados, en inglés, es cambiar o intercambiar).

2- ¿Puedes decirme algo más acerca de las prácticas BDSM?
Como te decía, las prácticas BDSM responden a fantasías sexuales profundamente arraigadas. La fantasía es la materia prima del BDSM. Trata de imaginar el potencial erótico de un cachete en el culo en el momento oportuno o lo excitante que puede resultar hacer el amor con los ojos vendados o con tu pareja esposada. Este tipo de juegos no son BDSM por si mismos pero pueden anticiparlo.
Una de las principales prácticas BDSM son las ataduras y su exquisita variante japonesa, el kinbaku o shibari. Es la fantasía de las esposas elevada al máximo refinamiento. Hay personas capaces de hacer auténticas maravillas anudando cuerdas alrededor del cuerpo de su pareja. Y por supuesto personas que disfrutan satisfaciendo el deseo de su pareja mientras permanecen atadas, inmovilizadas o con los movimientos restringidos. 
Uno de los significados de disciplinar es azotar y una disciplina es un instrumento que sirve para azotar. Así pues, cuando hablamos de disciplina nos estamos refiriendo, principalmente, a los azotes y la flagelación erótica. Lo que en inglés se denomina spanking, que admite una amplia gama de intensidades y que se puede poner en práctica con las manos, con una zapatilla, con el cinturón, con una fusta, o con una amplia variedad de objetos. La imaginación no tiene límites. Para una gran mayoría de personas, uno o unos pocos cachetes suaves son más que suficientes para generar un estimulo erótico. Pero también hay personas que buscan estímulos más fuertes.
SM, sadismo y masoquismo, sadomasoquismo, se refiere, precisamente, a aquellas prácticas que persiguen la estimulación y la búsqueda de placer mediante la mortificación o el dolor (los mismos azotes, los mordiscos, la aplicación de pinzas en los pezones, el goteo de cera sobre el cuerpo y un larguísimo etcétera). Subrayo algo muy importante: en el BDSM el dolor es un medio para alcanzar el placer. No un fin en sí mismo.
Una de las imágenes más típicas y tópicas con la que muchas personas identifican habitualmente el “sado” es la del hombre sumiso puesto a los pies de una mujer dominante, vestida de cuero y de expresión adusta. Sin embargo esto no es sado propiamente dicho si no Dominación/sumisión (o D/s, para abreviar) algo que suele aparecer entrelazado con otros aspectos del BDSM y con cosas como lahumillación o el fetichismo (del cuero, el látex, los zapatos de tacón de aguja, las botas altas, etc. por poner tan sólo algunos ejemplos bastante comunes).
El BDSM tiene mucho de paradójico. ¿O no es paradoja que el dolor pueda ser causa de placer?  Sin embargo, esto es algo que tiene explicación científica. La clave está en neurotransmisores como las endorfinas o la dopamina. Hace ya mucho tiempo que se sabe que los azotes en las nalgas tienen una fuerte componente erógena. Otras paradojas BDSM, como que la sumisión y la entrega a una persona dominante constituyan un acto de libertad, son meras contradicciones semánticas.
Es relativamente frecuente, entre las personas iniciadas en el tema, hablar de juegos -transportando el play inglés- en lugar de prácticas, que parece una palabra más técnica.
Existen listas de prácticas (playlist, en inglés) en las que puedes encontrar referenciadas muchas de las que caben dentro del amplísimo abanico de posibilidades que ofrece el BDSM, como la lista de prácticas BDSM/BDSM playlist que he publicado en este mismo blog (seguid la etiqueta lista de prácticas BDSM/BDSM playlist). Estas listas de prácticas son útiles para explorarlo sobre el papel y fantasear, individualmente o en pareja.

1- ¿Qué es el BDSM?
BDSM es el acrónimo de Bondage / Esclavitud, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo. Seis conceptos distintos sintetizados en cuatro iniciales, de forma que la D y la S tienen valor doble.
Así pues, bajo el acrónimo BDSM se engloban prácticas diversas pero frecuentemente conectadas entre ellas, las cuales responden a fantasías sexuales profundamente arraigadas (aunque a menudo reprimidas) y que consisten, principalmente, en la búsqueda de placer mediante actividades que combinan la Dominación/sumisión, la estimulación por el dolor, las ataduras, el fetichismo, etc. 
Se trata, al fin y al cabo, de formas diferentes  de buscar placer, más allá del sexo convencional, que pueden resultar extraordinariamente gratificantes. Es por eso que el BDSM se suele contar entre las formas de sexualidad alternativa. 
Puesto que las prácticas BDSM implican algunos riesgos, deben llevarse a cabo, siempre, con pleno consentimiento de la pareja y de forma consciente, sensata y segura. Si no es así, no es BDSM.
El concepto BDSM es más amplio que otras denominaciones, tradicionalmente arraigadas, como sado, SM (sadomasoquismo, sado-maso), o D/s (Dominación/sumisión) que sin embargo siguen siendo utilizadas.
Extraido de 

BdeWM. Blog de WhipMaster WM sobre cultura BDSM

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