domingo, 1 de febrero de 2015

Reconozcámoslo, el BDSM está de moda: subidos a la ola imparable de 50 Sombras de Gray (¿por qué lo habrán traducido por "sombras" en lugar de "matices"?) se escriben más libros, se hacen películas, se crean páginas de fans en internet y se venden todos los accesorios que se les ocurre a los expertos en merchandise. Incluso existe una línea oficial de juguetes sexuales de 50 Sombras, que incluye todos los que salen en la trilogía. No nos sorprendería que una marca de maquillaje sacase un lápiz labial especial 50 Sombras, para mujeres que se muerden los labios...

Preguntas a Josep Lapidario

Desde fuera, las siglas BDSM parecen un batiburrillo de cosas distintas: bondage, disciplina, dominación, sadomasoquismo... ¿Es posible realizar una sóla de esas prácticas sin las otras? Si es así, ¿por qué siempre van unidas?
Bueno, es que no siempre van unidas. El BDSM es un menú del que cada cual puede probar varios platos y elegir los que encajen mejor con su sexualidad. Las siglas incluyen al menos tres tipos de actividades eróticas: Bondage (ataduras e inmovilizaciones), D/s (escenas de dominación/sumisión, órdenes, protocolos) y S/M (sadomasoquismo, dolor erótico con azotes, látigos, pinzas...). Hay gente muy todoterreno, pero también hay quien por ejemplo sólo disfruta de la sensación de atar o ser atado, pero no te pongas a darle órdenes ni te le acerques con un látigo porque te lo hará comer... Y así todas las combinaciones posibles. Confundir por ejemplo a una persona únicamente masoquista con una únicamente sumisa es fruto de incontables confusiones... Y afirmar que existe una única forma válida de practicar el BDSM es no haber entendido la película.

Hay unos mitos (o creemos que son mitos) muy extendidos entre los practicantes del sexo convencional sobre el BDSM: una mujer de carácter fuerte será una Dominante, o al revés, a un hombre abusón le encantará que le azoten en sus relaciones sexuales; quien ejerce el sadismo como forma sexual será también un sádico en el día a día y arrancará las alas de las mariposas...¿Hay algo de cierto en ellos? ¿Hasta qué punto dañan la imagen del BDSM?
Más que dañar la imagen del BDSM, lo que hacen esos estereotipos es provocar malentendidos y confusiones. En realidad existen todas las combinaciones posibles de vida pública vs. preferencias bedesemeras. Hay personas arrolladoras y poderosas en su vida laboral que adoran someterse, callar y dejarse hacer en la sexual... Pero también hay personas dominantes tanto en su vida laboral/social como en la privada, o mujeres encantadoras, risueñas y cálidas que se convierten en gélidas damas de hielo en sesión. Lo que querría subrayar es que no puede deducirse nada de la vida privada/social de una persona solo a partir de sus preferencias sexuales. ¿O es que si alguien dice que es homosexual se piensa que debe tener forzosamente determinados rasgos de carácter?

Parece más fácilmente comprensible que se pueda obtener placer siendo el que manda, pero, ¿qué placer hay en la sumisión?
La sensación de someterse a una persona en quien confías plenamente es muy poderosa y placentera a varios niveles: dejarse llevar, ceder la responsabilidad, renunciar temporalmente a la presión de tomar decisiones. Luego vienen las particularidades: una rope bunny (modelo de cuerdas) encontrará placer tanto en la cercanía física con el atador y el abrazo de las cuerdas como en la sensación de sentirse inmovilizada y expuesta... Mientras que una persona sumisa D/s extraerá gran parte de su placer del hecho mismo de obedecer y complacer al Dominante al que dedica sus atenciones. En cualquier caso, el BDSM erótico tiene un componente autoafirmador y curativo tanto para dominante como para sumisa, fenómeno muy bien retratado en películas como Secretary.

En cuanto al sadomasoquismo, ¿cómo puede proporcionar placer el dolor, propio o ajeno?
Los mecanismos por los que se extrae placer físico del dolor son sencillos: dados los estímulos adecuados (un cierto tipo de dolor erótico que crece de forma lenta y gradual), el cuerpo segrega chutes de adrenalina y sobre todo de endorfinas, una droga endógena analgésica y placentera. Eso explica en parte por qué hay gente más masoquista que otra: a más facilidad del cuerpo para segregar endorfinas, más probabilidad de disfrutar con el dolor. Combinar este placer físico con la sensación de rendición y "dejarse hacer" que comentábamos antes es un cóctel potentísimo que puede abrir la puerta al así llamadosubespacio... Que suena muy Star Trek pero no es más que un estado mental muy placentero de total abandono introspectivo. Un buen viaje. Los dominantes y/o sádicos tenemos nuestro propio domespacio, un estado mental similar a "la zona" en que entran los deportistas cuando todo sale bien y todo encaja... Y en el que se entra por el camino contrario al sumiso: a través de una concentración intensa y un progresivo subidón de autoconfianza y toma de control.

Hay personas, los switch, que disfrutan siendo unas veces el sumiso y otras el dominante. ¿Hay también personas que disfruten practicando sexo alternativo unas veces, y otras sexo convencional?
Sí, por supuesto. Casi todo el mundo alterna el sexo "alternativo" con el vainilla (que es como suele llamarse el convencional). No siempre tiene uno ganas de cuerdas y látigos, a veces lo que apetece es un masaje, unas risas y un polvo tranquilo. En cierta forma es tan empobrecedor limitarse al sexo vainilla como limitarse al sadomasoquista.


En una relación D/s, ¿cualquiera de los dos miembros puede tener relaciones sexuales con otras personas?
En esto no hay normas escritas, así que cada pareja o grupo crea las suyas propias. Hay parejas cerradas, las hay que se permiten jugar (sexual o bedesemeramente) con otras personas y las hay que son completamente abiertas y sin compromisos. También hay mucha gente que tiene una pareja vainilla y "juega" bedesemeramente con otras personas, no necesariamente de forma oculta como doble vida, sino por cubrir necesidades diferentes con personas diferentes.


El BDSM tiene fama de ser peligroso, ¿lo es realmente? ¿Hay estadísticas de lesiones o muertes practicándolo?
Decir que el BDSM es peligroso es como decir que conducir es peligroso: parcialmente cierto pero incompleto y algo injusto. Conducir borracho o de forma imprudente es como azotar borracho o de forma imprudente... Por ejemplo en el bondage hay peligro si se realizan técnicas avanzadas como suspensiones: una cuerda puede romperse, un nudo mal hecho se puede deshacer, la presión sobre un nervio puede dormir un brazo... Es inevitable un cierto nivel de riesgo, pero no es lo habitual si se hacen las cosas bien hechas. Hace un año o dos hubo una muerte en Italia relacionada con un uso torpe de las cuerdas en un juego de asfixia. Un compendio de imprudencias estúpidas: el atador había bebido demasiado, no tenía tijeras con que cortar la cuerda si algo iba mal, etc. Si se habló tanto de ello fue precisamente porque no es lo habitual. Lo que sí es peligroso, como puede atestiguar David Carradine, es jugar con la autoasfixia erótica, no tanto por la asfixia como por el "auto" (no tener a alguien al lado que tome medidas si algo sale mal).

Sabemos que a los que adoptan el papel de sumisos se les "enseña". ¿Los dominantes también reciben educación?
¡Claro que sí! Nadie nace enseñado, y precisamente el Dominante es el que asume la mayor parte de la responsabilidad sobre la seguridad de las prácticas, la técnica, la habilidad para "leer" al sumiso o sumisa y adaptarse a sus reacciones... Para instruir a los dominantes se organizan talleres de shibari (ataduras japonesas), uso de agujas, empleo de látigos y mil actividades más. Para un sumiso o sumisa es buena idea no dejar que le ate alguien que no haya aprendido antes cómo hacerlo... Eso sí, a veces también ocurre que una persona sumisa experimentada se junta con un Dominante inexperto y le introduce en el mundillo. En una metáfora afortunada de Jay Wiseman, esta situación es como la de un cabo veterano que introduce a un capitán novato en la batalla hasta que éste aprenda lo suficiente de la guerra como para ponerse a dar órdenes con garantías.


En los últimos años hemos visto un auge creciente de componentes BDSM, más o menos light, en la literatura romántica y/o erótica femenina. ¿A qué cree que es debido?
Las fantasías de dominación y sumisión han formado siempre parte del imaginario colectivo, tanto masculino como femenino, pero no hace tanto que han recibido carta de naturaleza como "perversión" mínimamente aceptable en sociedad. No es un fenómeno que se limite a la literatura romántica: Gil Grissom en CSI vive una relación tórrida con la dómina Lady Heather; la Irene Adler del Sherlock de la BBC es una inteligente dominatrix, el doctor Chase de House entiende de sadomasoquismo...


Esta pregunta es inevitable. No sé si ha leído 50 Sombras de Gray, si es así, ¿considera que son realistas las prácticas BDSM descritas?
No lo he leído aún, pero he echado un vistazo a unas cuantas páginas y he visto cosas buenas y otras absurdas. Ya que hablas de realismo: que una chica virgen de 22 años se corra instantáneamente tras un solo fustazo en el clítoris roza no ya los límites de la implausibilidad sino de la física. Pero bueno: en las pelis porno y en los libros eróticos puede aceptarse un cierto grado de idealización. En "Diosa", mi novela BDSM favorita, los personajes están también idealizados, son arquetipos bedesemeros, pero el libro está escrito de forma que resultan originales y verosímiles... La mayor queja que me veo venir que albergaré hacia las 50 sombras es por la falta de calidad literaria y la forma en que parece estar escrito: la ñoñería me pone nervioso.


¿Hasta qué punto esta romantización del BDSM ha tenido un efecto de publicidad gratuita y beneficiosa para el mismo?
Fijaos en esta parodia de SNL sobre publicidad de Amazon...¡Millones de amas de casa se están masturbando con fantasías sadomasoquistas! Jajaja, no puedo ser el único que encuentra esto no sólo positivo sino también morboso. Mi teoría es que por cutre que sean 50 sombras y sus derivados, despertarán lo suficiente el interés y la curiosidad de mucha gente como para que empiecen a buscar información seria... Y es ahí donde la "comunidad BDSM" (por llamarla de alguna manera) tiene una oportunidad inmejorable de aclarar décadas de confusiones, topicazos y tonterías, a la que estemos un poco al quite.


¿Qué opinan los practicantes veteranos del BDSM de este fenómeno?
 Hay de todo: apocalípticos e integrados, por usar la clasificación de Umberto Eco.  Siempre ha habido dos tendencias en el sadomasoquismo: una que aboga por un cierto secretismo, elitismo o al menos ocultación; y otra más aperturista, partidaria de naturalizar el BDSM y acercarlo a cuanto más gente mejor. Yo pertenezco a esta segunda corriente, claro: creo que el BDSM nunca será ni debe ser "normal" (en el sentido de estadísticamente compartido por la mayoría de la población) pero sí debe considerarse "natural" (es decir, que nadie se use una preferencia sexual como indicativo de transtornos de personalidad o problemas mentales). Y la única forma de lograr eso es haciendo entender a la gente qué hacemos, por qué y cómo, romper mitos y miedos estúpidos y hacer entender por qué esta manera de vivir el sexo resulta tan placentera y liberadora.




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